viernes, 4 de enero de 2019

Historia y Economía española

Consecuencias demográficas, económicas y sociales de la Guerra Civil Española 1936-1939
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Las cifras que cuantifican las pérdidas demográficas de la guerra civil son muy dispares. El hambre, las epidemias, los muertos en el frente de batalla y por la represión y la reducción de la natalidad posterior al conflicto.

El coste del acontecimiento se estima que fue de 500.000 personas, entre la guerra y la posguerra. A todo esto, habría que sumarle los no nacidos y la pérdida de población joven.

Otro punto clave fue el exilio republicano. Los jóvenes emigraron a países extranjeros, sobre todo, entre enero y febrero de 1939, con la conquista de Cataluña. Se calcula que hubo 450.000 exiliados. Esto supuso la pérdida de población joven y activa, además de las élites científicas, literarias y artísticas de la Edad de Plata.

La guerra fue una catástrofe económica. La renta nacional y per cápita no recuperará el nivel de 1936 hasta la década de 1950.

Los elementos principales fueron la destrucción del tejido industrial del país, lo que llevó a la vuelta en los 40 a una economía agraria, la destrucción de viviendas, comunicaciones e infraestructuras, y el aumento de la deuda externa y la pérdida de las reservas de oro del Banco de España, que fueron usadas por el gobierno de la República para pagar la ayuda soviética.

La principal consecuencia social fue la recuperación de la hegemonía económica y social por parte de la oligarquía terrateniente, industrial y financiera.



España y la Comunidad Económica Europea

España firma el ingreso en la CEE junto con Portugal el 12 de junio de 1985, sin embargo, no se hizo efectivo hasta el 1 de enero de 1986. Este periodo transitorio estuvo acompañado de fuertes costes sociales, por la reconversión de los sectores industriales más antiguos, como el naval o el siderúrgico.

Las consecuencias económicas con más importancia fueron la liberación económica, que terminó con el proteccionismo para entrar en un mercado abierto y competitivo, y la aceleración del crecimiento económico, por las ayudas de la Unión Europea para reducir desequilibrios entre los países de la UE.

España ha tenido una gran participación en el proceso de construcción europeo:


  • 1987 firma del Acta Única, con el objetivo de intensificar la cooperación, la libre circulación de personas, bienes, capitales y servicios, así como la creación de un sistema monetario europeo.
  • 1991 firma del Tratado de Maastricht, da origen a la UE y establece las bases para la integración. Libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales por todos los países miembros y el reconocimiento de la ciudadanía europea.

La moneda común sería el euro. Los requisitos que debían cumplir los estados que quisieran formar parte de la Unión Monetaria eran:
  • La tasa de inflación no podía superar en más de un punto y medio la media de los tres países de la Unión con menos inflación.
  • El límite de déficit público se situó en el 3% del PIB.
  • Había condiciones para los tipos de interés.
El Plan de Convergencia consistió en eliminar ciertos desequilibrios de la economía española. Este quería reducir el paro, el déficit público y reducir los desequilibrios regionales.

El Tratado de Amsterdam en 1997, con la incorporación de nuevos miembros procedentes de la Europa del Este, establece la idea de dos velocidades en cuanto al ritmo de integración.

En 1998, se firma el acuerdo de la constitución del Banco Central Europeo, por lo tanto, se creaba la autoridad monetaria común de la UE. El Euro sustituyó a la peseta en 2002. El Tratado de Niza reforma las instituciones europeas. 

Con la liberación económica, se puso fin al proteccionismo pero hubo una dura reconversión del sector primario e industrial para adaptarse a un mercado abierto y competitivo. Esto supuso la pérdida de muchos puestos de trabajo y la disminución de algunos sectores. El PIB se ha duplicado entre 1985 y 2013. El comercio exterior ha multiplicado por siete el valor de sus importaciones.


Por último, las inversiones de la UE en España, como por ejemplo la modernización de infraestructuras, han sido fundamentales para el desarrollo del país.

jueves, 3 de enero de 2019

Geopolítica y economía

Guerra de Irak


El escenario catastrófico de una recesión mundial a consecuencia de una guerra larga con alzas importantes del precio del petróleo y actos de terrorismo internacional parece descartado. La decisión de atacar Irak era una opción arriesgada en un contexto económico de debilidad y de digestión de los excesos de la burbuja tecnológica.(Para más información pincha aquí)
 Aun así, la guerra de Irak, a pesar de su rápido desenlace, podría tener efectos duraderos en la economía mundial, no porque ésta haya sido una guerra por el petróleo, sino porque refuerza la política unilateralista de la Administración de Bush con consecuencias no deseadas en el proceso de integración económica internacional y de globalización. 
Aquí para ver la imagen
La guerra ha tenido una motivación de política interior al querer proporcionar seguridad a un país que se siente inseguro después del 11 de septiembre y aumentar de paso las posibilidades de reelección de G. W. Bush. A esto se añade un motivo geopolítico de control de una región problemática al comprobar los EE UU cómo los amigos de Arabia Saudí no eran parte de la solución, sino parte del problema del terrorismo internacional
Los efectos de la guerra a corto plazo han sido evidentes en los sectores más sensibles, como el transporte aéreo y el turismo, o en términos de costes más elevados de aseguramiento de ciertas operaciones comerciales. 



El impacto de la geopolítica mundial en los mercados financieros



Es natural que en un mundo globalizado e interconectado, las decisiones políticas de los países tengan consecuencias mucho más allá de sus fronteras, haciendo del factor geopolítico un determinante en el funcionamiento de los mercados financieros a nivel mundial.
 En este sentido, los conceptos y límites geográficos hoy se diluyen gracias a la velocidad y alcance de la información, así como la inevitable red que las relaciones comerciales entre países ha tejido a lo largo de los años, dejando como resultado un mundo donde cada decisión, mensaje o acción tomada está conectada con otras y tienen consecuencias entre sí.  La  convergencia entre economías desarrolladas y emergentes es cada vez mayor, haciendo que la dependencia entre una y otra se sienta de forma recíproca, aportando a la parcial descentralización del poder político y económico.


La situación por tanto de los diversos mercados financieros va variando cada vez más. Numerosos países establecen aquí las situaciones y perspectivas de la economía mundial.
Respecto a la relación entre la geopolítica y las variables económicas es un tema recurrente en los medios de comunicación. Y no solo a nivel mediático: los economistas cada vez son más conscientes de la importancia de analizar los riesgos geopolíticos para llevar a cabo un ejercicio atinado de perspectivas económicas. Y, sin embargo, a pesar de que la geopolítica esté de moda, no existen apenas análisis que cuantifiquen dicha relación. En este artículo, abriremos la veda con una primera exploración sobre el tema.